El poema que a continuación presentaré lo escribimos Rafael y yo en Agosto de 2009.
Soy el cúmulo de tus miedos ardiendo
no la ceniza...
Leña impalpable del otoño que no tira la última hoja
sólo te pido arranques las raíces, que devores las semilla
que borres la existencia.
Consumo como alimento único tu despectiva ausencia.
Mis poros exigen tu roce y mi sangre tiñe con tu recuerdo el ocaso,
no padecerás la angustia de quien en cada respiro te conserva.
Tus pasos lo he seguido hasta la minusvalía,
porque estoy ciego y
tu sombra la he adaptado a mi silueta,
donde los minutos se detuvieron y tus horas ya no me continúan.

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